domingo, 29 de agosto de 2010

IMPORTANCIA DE LA PSICOLOGÍA EDUCATIVA EN LA FORMACIÓN DEL PROFESIONAL EN EDUCACIÓN

Alexander Príncipe

El error de la educación tradicional es no tomar en consideración los procesos
internos del estudiante. Una de las características del verdadero profesional en educación será, entonces, el conocimiento de las condiciones internas del individuo,
con la finalidad de propiciar aprendizajes de calidad.


Lo cuestionable de la educación tradicional no es el marcado interés por las condiciones externas que intervienen en el proceso educativo. Lo negativo de ella es que pone en segundo lugar, si no en el último, a los intereses y necesidades de los educandos. Esto es, no se considera ni se tienen en cuenta los procesos psicológicos internos del alumno, tales como: su aprendizaje, su motivación, su percepción, su memoria, su inteligencia particular, entre otros. Se tiene la equivocada idea de que mientras mejor o mayor es la cantidad de materiales, de metodologías, de contenidos o de instrumentos, el éxito educativo está garantizado. En otras palabras, es nula, o casi nula, la relación existente entre las condiciones objetivas del aprendizaje y el individuo objeto del aprendizaje.
No se debe deducir, ni siquiera suponer, de lo dicho en el párrafo anterior que la educación
actual deberá entonces invertir la atención prestada a los componentes intervinientes en el acto educativo. Sería un gravísimo error prestar ahora todo nuestro interés a las condiciones internas
de los estudiantes y dejar en segundo lugar, si no en el último, a las condiciones externas educativas. Lo que se quiere sugerir y lo que se debe hacer es poner la atención debida a estos dos elementos, entendiendo que ninguna posición extrema es favorable.

Ya John Dewey nos plantea un modo de actuar correcto: «La responsabilidad de seleccionar
condiciones objetivas lleva, pues, consigo la responsabilidad de comprender las necesidades y las capacidades de los individuos que están aprendiendo en un tiempo dado»1 . De ahí la importancia que tiene para un docente el buen conocimiento y la adecuada comprensión de los procesos psicológicos internos del alumno para un buen manejo y orientación de la meta educativa por excelencia: Aprendizajes de calidad o significativos.

De todo lo dicho anteriormente sí se debe inferir que todo maestro que pretenda ser un verdadero profesional de la educación deberá poseer un marco teórico que oriente su actividad, que lo haga ser capaz de propiciar aprendizajes significativos, creativos e innovadores, atendiendo a los rasgos que los alumnos de su salón de clase poseen. Para ello, el docente tendrá que ser capaz de crear situaciones diferentes, en base a una o varias teorías del aprendizaje que permitan al estudiante «aprender». David Ausubel nos aclara que: «Es en base a una teoría del aprendizaje como podemos establecer nociones defendibles de la manera como los factores decisivos de la situación de aprendizaje-enseñanza pueden manipularse efectivamente»2.

En este sentido, el docente tendrá que aplicar, rediseñar o inventar estrategias, metodologías o técnicas que estén acorde con lo que los alumnos necesitan para poder aprender. Nuevamente Ausubel nos aclara este punto: «Existe una relación íntima entre saber cómo aprende un alumno y comprender cómo influyen en el aprendizaje las variables de cambio, por una parte, y saber qué hacer para ayudarlo a aprender mejor, por otra»3.

Nos queda claro, pues, que la enseñanza será efectiva si se conocen y se manejan los principios que regulan el aprendizaje. Un profesional de la educación que conozca los temas convencionales de la Psicología Educativa, sobre todo los que se concentran en la naturaleza del aprendizaje, tendrá clarísimo que no será nada conveniente plantear, por ejemplo, problemas abstractos a una niña de 6 años de edad, subestimar la capacidad intelectual de los adolescentes o considerar negativo el egocentrismo en un niño de 4 años; esto según Piaget. Así mismo, un profesor al momento de su evaluación deberá también valorar positivamente el aprendizaje que uno de sus alumnos realiza con la ayuda y soporte de uno de sus compañeros y no apreciarlo de modo negativo; tal como nos lo advierte Vigotski. Por otro lado, buscar relacionar, en las estructuras cognitivas de los alumnos, los conocimientos nuevos con los precedentes, es el mayor legado que Ausubel nos ha dejado. Éstos y muchísimos otros modos de actuar más podremos adquirir de manera adecuada si y sólo si revisamos y estudiamos las principales teorías contemporáneas del aprendizaje. Al respecto Rosa del Carpio de Bermuy considera, entre otras, las siguientes teorías que explican el proceso de aprendizaje:4
a. Las Teorías Asociacionistas Estímulo-Respuesta.
b. La Teoría de la Jerarquización del Aprendizaje de Gagné.
c. La Teoría Genética de Piaget.
d. La Teoría del Aprendizaje Significativo de Ausubel.
e. La teoría del Aprendizaje por descubrimiento de Bruner.
f. La Teoría Socio-cultural de Vigotski.

Por tanto, será valido decir que uno de los rasgos más importantes del perfil del maestro actual será su conocimiento de los principios psicológicos generales y los del aprendizaje en particular, en contraposición con la educación tradicional que no se tomó el tiempo necesario para mirar al interior del individuo que aprende.

Antes de terminar mi exposición quiero precisar la materia de estudio de la Psicología Educativa, y de ahí su importancia para la labor docente, desarrollado por Ausubel:
1. Descubrir la naturaleza de aquellos aspectos del proceso de aprendizaje que afecten la adquisición y retención a largo plazo de cuerpos organizados de conocimiento.
2. El amplio mejoramiento de las capacidades para aprender y resolver problemas.
3. Averiguar cuáles características cognoscitivas y de personalidad del alumno, y qué aspectos interpersonales y sociales del ambiente de aprendizaje, afectan los resultados de aprendizaje de una determinada materia de estudio, la motivación para aprender y las maneras características de asimilar el material.
4. Determinar las maneras adecuadas y de máxima eficacia de organizar y presentar materiales de aprendizaje y de motivar y dirigir deliberadamente el mismo hacia metas concretas.

Al llegar a las últimas líneas de este breve artículo, deseo también remarcar que ningún o poco valor tendrá una clase que no se haga significativa para el alumno, es decir, que no responda a los períodos, estadios, necesidades o intereses por los que éste esté atravesando.

La relevancia de los conocimientos psicológicos y su aplicación en la educación es algo por lo que los educadores y futuros educadores debemos siempre propugnar para una más sólida formación y nuestro éxito en el terreno educativo.

BIBLIOGRAFÍA
1. DEWEY, John. Experiencia y Educación.
1.a edic. Edit. LOSADA. Buenos Aires,
1967.
2. AUSUBEL, David. Psicología Educativa:
Un punto de vista cognoscitivo. 2.a ed.,
Edit. Trillas, 1983
3. BERNUY DEL CARPIO, Rosa. Diccionario
y Guía de ideas sobre Educación. 1.a
ed., Edit. San Marcos, 1991.

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